Hola, soy Fran Delgado, profesor de Educación Física de Secundaria. Quiero hablaros en este post de la Pedagogía de la Aventura, una metodología con la que trabajo en mis clases desde el curso pasado. Y es que, desde que en 2009 hice un curso de experto en la Universidad Pablo de Olavide sobre esta metodología con profesores de la talla de Pablo Caballero y Manuel Parra, me enamoré de sus posibilidades y, sobre todo, de los beneficios que aporta a alumnos y profesores.

 

En las siguientes líneas quiero explicaros en qué consiste la Pedagogía de la Aventura y cuáles son sus ventajas pedagógicas y educativas.

La Pedagogía de la Aventura es un conjunto de recursos pedagógicos para la intervención en el aula que persigue como objetivo final la humanización; es decir, trabajamos en clase los valores humanos a través de la actividad física.

De este modo, se trabajan valores como la autoestima, el respeto hacia sí mismo y hacia los demás, la cooperación, la disponibilidad, la fraternidad, la generosidad, la empatía, la sinceridad, la sabiduría, la tolerancia entre otros muchos más que van construyendo en el alumno una conciencia humanista sobre la que desarrollarse como persona y relacionarse con sus compañeros.

El centro de la diana se encuentra, pues, en el desarrollo personal y social de los alumnos a través de la actividad motriz, una actividad principalmente cooperativa. Así mismo, dotamos al alumno de los recursos necesarios para afrontar cualquier conflicto que se le presente en la vida.

 

En total, son 9 pasos metodológicos los que se dan de forma más o menos ordenada. Todos ellos tienen una íntima relación con los más inmediatos y exige que se respete siempre un cierto orden. En la siguiente tabla os expongo cada uno de estos pasos metodológicos así como los valores que trabajan y los estilos de enseñanza que concurren en cada uno de ellos:

 

 

¿Y cómo lo trabajo en clase para que logréis haceros una idea? Pues, por ejemplo: colocamos dos mesas alejadas unas de otras, la mitad de la clase de sube a una y la otra mitad a la que queda, y les introduzco en una historia (“Os voy a llevar al mundo de los Croods y estamos al final de esta historia, donde hay dos montañas, casi dos mundos diferentes, uno a punto de desaparecer y otro que nace. Entre estas montañas hay un gran abismo lleno de lava…”); y lo que tienen que lograr es sobrevivir todos. Las únicas dos reglas que les doy es que no pueden pisar el suelo -porque es lava- y que tienen 10 minutos antes de que desaparezca la montaña. Como hay pocas reglas, pueden dar muchas soluciones.

 

¿Lo logran? Eso es lo de menos, lo importante es qué ocurre durante la actividad. El que da ideas, al que no le importa nada y se cae al abismo, el tímido que al final se impone a los demás o el que mira más allá del problema para empezar a dar soluciones. Al final de la actividad nos sentamos y reflexionamos sobre lo ocurrido en base a una serie de preguntas: ¿qué habéis sentido?, ¿qué ha pasado?, ¿qué habéis visto?, ¿cómo mejorarlo?…

O quizás hacemos una tela de araña con cuerdas con un solo punto de unión en el centro, como si fuera una cama elástica, y un alumno voluntario se lanza de plancha al centro, ayudado por el profesor, y le hacemos volar con la ayuda de todos.

 

O mejor aún, viajamos a África: nos hemos convertido en una manada de ñus que deben cruzar un río infectado de cocodrilos, donde se pone de manifiesto el más puro instinto de supervivencia. Y puedes ver como un alumno lucha por su vida, intentando salir del río -colchonetas en fila- con todas sus fuerzas cuando es atrapado por un cocodrilo; y también ves como un alumno, una vez atrapado, deja de luchar sin al menos intentarlo.

Este tipo de juego consigue que salga tu verdadero ser, lo que llevas escondido bien adentro: te das a descubrir casi sin darte cuenta, y todo a través del juego. Y cuando sale todo lo que llevas dentro, comienza el verdadero aprendizaje, es un despertar. Empoderas tanto al alumno, que es capaz de reaccionar ante cualquier problema que se le plantee.

 

Y un detalle importante para finalizar: nuestro Liceo es pionero en este tipo de metodología, siendo el único que pone en práctica en sus clases la Pedagogía de la Aventura.

Espero que este post sirva para entender mejor qué es la Pedagogía de la Aventura y valorar los beneficios que está aportando a nuestros alumnos y alumnas.

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